La oportunidad perdida del deporte femenino

La oportunidad perdida del deporte femenino

El Barcelona femenino conquistó la Supercopa de España y las propias jugadoras se colgaron sus medallas. Hasta hace un año, este gesto no parecía extraño, ya que los protocolos Covid que se establecieron dentro de las organizaciones de las competiciones deportivas establecían, la mayoría de ellas, que en el momento de la recogida de medallas serían los propios ganadores de las mismas, quienes se las colgaran. El mundo del deporte se adaptaba a las circunstancias que la pandemia había impuesto y, a pesar de deslucir todo tipo de ceremonia, se interiorizó que era ‘de facto’.

Hoy en día, después de una aprobación en tiempo récord de una nueva Ley del Deporte, que recoge la paridad en las federaciones deportivas, la igualdad económica y de oportunidades, los derechos de maternidad para las mujeres deportistas y la igualdad en premios y remuneraciones, entre otras muchas cosas, no se comprende que las jugadoras del Barça se impongan ellas mismas las medallas.

La RFEF se vio obligada a aclarar la polémica en la que se había visto envuelta tras hacerse públicas las imágenes explícitas que mostraban el acto «solemne». Independientemente de todo, su comunicado se refería a los protocolos de premiación de la RFEF y aclararon que «teniendo en cuenta tanto el elevado número de representación institucional, así como las infraestructuras para el acceso al palco desde el césped del estadio, el departamento de Protocolo decidió activar la ceremonia de entrega en el palco de la misma manera que se lleva cabo en la Copa del Rey: entrega de la Copa a la capitana del equipo campeón y entrega de medallas al equipo vencedor en césped/vestuario».

Fuentes del protocolo deportivo consultadas por 20minutos aseguran que «ha habido precedentes en el mundo deportivo donde se ha deslucido tanto la entrega de medallas, donde se ha respetado al máximo el protocolo, que al final no se tiene en cuenta el momento de los deportistas». Señalan también que «depende de la autoridad que está al frente de la competición, el hecho de saltarse el protocolo y acompañar, en este caso, al conjunto femenino blaugrana, no ya acercándose con un apretón de manos, sino a bajar del palco y estar presente en esa entrega de medallas para poner un poco de orden y escenificar el mensaje que se quiere dar».

Asimismo, fuentes jurídicas han confirmado que «cada federación deportiva aprobó un paquete de medidas para el desarrollo de competiciones, eventos y actividades deportivas dentro de su ámbito que aparecen y desaparecen en función de su competencia directa».

Llegado a este punto, diferentes exdirigentes del deporte español e instituciones como AFE, se han pronunciado al respecto calificándolo de «vergüenza» o «agravio». Ni el ministro Miquel Iceta, ni el presidente del CSD, José Manuel Franco, han salido a pronunciarse al respecto con una «Ley para un nuevo tiempo que fomenta el derecho a la igualdad, la inclusión, la modernización y el buen gobierno».

Con el máximo respeto por las normativas internas federativas y demás instituciones que se ven inmersas en la organización de cualquier evento deportivo, no se debería dejar pasar ninguna oportunidad de poner en valor al fútbol femenino, a sus jugadoras, a sus victorias, a sus competiciones y a su propia imagen.

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